Maya carga contra EH Bildu por el derribo del Aquavox: “UPN hizo lo que había que hacer”
El exalcalde de Pamplona y arquitecto municipal jubilado Enrique Maya cuestiona duramente la decisión de EH Bildu de derribar el Aquavox del Casco Antiguo y considera que detrás de la operación existen razones políticas más que estrictamente técnicas.
En su artículo de opinión publicado en Diario de Navarra, Maya defiende la actuación que en su día impulsaron UPN y PSN para recuperar el antiguo Euskal Jai y convertir aquel espacio ocupado en una instalación pública. A su juicio, aquella decisión permitió devolver un enclave del Casco Antiguo al conjunto de la ciudadanía.
UPN recuperó un espacio para todos los pamploneses
Maya recuerda que el antiguo Euskal Jai fue ocupado en 1994 y que finalmente fue desalojado y derribado en 2004, después de que el Ayuntamiento adquiriera el inmueble.
El exalcalde sostiene que aquella intervención fue necesaria debido a los problemas de seguridad, ilegalidad e insalubridad que presentaba el edificio. Frente a quienes durante años han cuestionado aquella actuación, Maya reivindica que UPN, con el respaldo del PSN, asumió entonces una decisión políticamente difícil para recuperar el espacio y darle un uso público.
El antiguo recinto acabaría transformándose en las actuales instalaciones del Aquavox, vinculadas a las piscinas y a los servicios acuáticos.
Maya ve en el derribo una revancha política de EH Bildu
La principal crítica del exalcalde apunta directamente a EH Bildu. Maya interpreta que el derribo del Aquavox puede servir a la formación abertzale para presentar retrospectivamente como un error la decisión de acabar con el antiguo gaztetxe.
En su opinión, el actual proyecto permitiría a EH Bildu construir un relato político favorable a sus posiciones y presentar aquella actuación de UPN como un fracaso. Maya resume esta interpretación señalando que la decisión puede estar relacionada con la intención de demostrar que “derribar el gaztetxe fue un error”.
De esta manera, el exalcalde considera que una infraestructura que presta servicio actualmente a miles de usuarios estaría pagando las consecuencias de una vieja batalla política.
Un Aquavox que todavía tiene miles de usuarios
Maya pone en duda uno de los argumentos utilizados para justificar el cambio de modelo: que las actuales instalaciones ya no responden a las necesidades de los vecinos.
Según los datos que recoge en su artículo, alrededor de 2.000 personas utilizan actualmente el Aquavox, entre ellas unas 500 mayores de 65 años. Para el exalcalde, estas cifras muestran que el centro mantiene una demanda importante y cuestionan la necesidad de sustituir completamente su actividad.
Por ello, considera que antes de apostar por el derribo debería estudiarse seriamente la posibilidad de mantener y ampliar los servicios que ya funcionan.
Dudas sobre el proyecto impulsado por EH Bildu
El Ayuntamiento plantea sustituir el actual Aquavox por un nuevo Complejo Multiactividad, con espacios destinados a deportes como balonmano, fútbol sala, baloncesto, frontón, rocódromo y gimnasio.
Maya cuestiona, sin embargo, que el nuevo proyecto pueda cumplir realmente las expectativas deportivas que se han generado. Según su análisis, las dimensiones de la parcela no permitirían construir una pista reglamentaria de balonmano o fútbol sala.
El resultado, sostiene, sería un espacio válido para entrenamientos pero insuficiente para competiciones oficiales.
El riesgo de perder una instalación que ya funciona
Uno de los argumentos más contundentes de Maya se centra en la situación actual del edificio.
EH Bildu justifica el derribo por los problemas estructurales y de mantenimiento y por el elevado coste que tendría una rehabilitación integral. Maya considera, sin embargo, que existe una contradicción entre hablar de graves problemas y mantener las instalaciones abiertas y en funcionamiento.
“¿Acaso el Ayuntamiento está poniendo en juego su seguridad?”, plantea el exalcalde, que considera poco convincente esa justificación.
Una decisión que, según Maya, debería explicarse mejor
El artículo también pone el foco en la gestión de Pamplona Centro Histórico (PCH), sociedad pública encargada de gestionar el Aquavox.
Maya recuerda que EH Bildu lleva siete años al frente de PCH y plantea qué medidas se han adoptado durante ese tiempo para evitar que el edificio haya llegado al estado que ahora se utiliza como argumento para defender su demolición.
También cuestiona qué ocurrirá con las inversiones realizadas durante los últimos años en el mantenimiento y mejora del centro.
UPN defendió una solución que devolvió el espacio a la ciudadanía
Frente al planteamiento actual, Maya reivindica la actuación de UPN y la decisión de recuperar el antiguo Euskal Jai para convertirlo en un servicio público.
Su argumento es que aquella operación permitió transformar un espacio ocupado y conflictivo en una instalación utilizada actualmente por miles de vecinos.
Por ello, considera especialmente llamativo que EH Bildu, que durante años criticó el desalojo y derribo del antiguo gaztetxe, pueda terminar impulsando ahora una nueva demolición en el mismo enclave.
Maya reclama sentido común antes de derribar
El exalcalde concluye reclamando que el futuro del Aquavox se decida con criterios técnicos, transparencia y sentido común. En su opinión, antes de demoler una instalación que continúa teniendo usuarios y demanda debería analizarse a fondo si existe una alternativa que permita conservar sus servicios.
La cuestión de fondo, según Maya, no es únicamente qué edificio se quiere construir, sino si tiene sentido eliminar una infraestructura pública que funciona para sustituirla por un proyecto cuyas características todavía generan interrogantes.
Para el exalcalde, EH Bildu debería explicar con claridad por qué ha cambiado de criterio y qué justifica realmente una decisión que, a su juicio, corre el riesgo de estar más condicionada por la política que por las necesidades reales de Pamplona.
