«Ánimo pues»

Entre la vorágine de noticias a la que nos hemos malacostumbrado en los últimos tiempos (podríamos hablar de joyas, locales de dudosa reputación, invasiones…), ayer hubo una noticia que destacó por lo surrealista del suceso. El gaitero artajonés Ricardo Oficialdegui se presentó en la sede del Departamento de Educación para intentar hablar con cierto Consejero muy querido por todo el mundo (o no), ante la negativa del político, el músico procedió a tocar el instrumento hasta que fue desalojado pacíficamente del edificio.

Más allá del tinte cómico que tiene la situación, conviene atender a las reclamaciones de los gaiteros: la firma de un decreto foral aprobado hace más de un año por unanimidad en el Parlamento que hubiera permitido comenzar con la enseñanza reglada del instrumento a partir de este mes de septiembre. En cierta manera, es sintomático de los padecimientos que tiene el Gobierno de María Chivite.

Al parecer, las listas de espera ya no son solo un problema que afecta únicamente al departamento del señor Domínguez, sino que es un problema transversal de los consejeros. Es posible que el señor Gimeno esté tan saturado de trabajo que no haya tenido tiempo de echar un autógrafo (me imagino que habrá intentado entenderse con las familias que protestaban contra él por su gestión), o puede que haya marchado un mes de vacaciones como parece que está tan de moda en su partido.

La gaita navarra es un instrumento que pertenece al Patrimonio Cultural de Navarra y, por tanto, merece ser tratada con un respeto acorde. Resulta ridículo que un cargo público designado para servir al conjunto de la población se esconda detrás de la puerta de su despacho. La falta de valentía y de comunicación para no atender reclamaciones legítimas (Carlos, coge el teléfono, no cuesta nada) flaco favor hace a un departamento por lo demás ya desgastado tras casi 8 años de gestión socialista.

Sirva esta situación de aviso a todos los consejeros del gobierno que tienen listas de espera (sean de pacientes, o de decretos) por firmar, y atiendan a esa tradicional pieza de música que este ilustre gaitero tocó ayer en Santo Domingo: ¡Ánimo Pues!.

Ricardo Pardavila Fradejas, licenciado en Historia y Patrimonio

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