Ceuta merece respuestas, no excusas

Hay comparecencias parlamentarias que sirven para aclarar las cosas. Y hay otras que dejan todavía más preguntas sobre la mesa. La de Pedro Sánchez sobre la crisis de Ceuta pertenece, desgraciadamente, a la segunda categoría.

Los españoles esperaban respuestas. Los ceutíes, todavía más. Querían saber qué ocurrió, qué sabía el Gobierno, cuándo lo supo y por qué una situación de semejante gravedad pudo llegar tan lejos.

Pero Sánchez volvió a defender su gestión y pasó buena parte de su intervención tratando de justificar al Gobierno. Explicaciones, las justas. Respuestas concretas, todavía menos.

Y algo resulta especialmente significativo: las críticas llegaron desde todo el arco parlamentario, con la salvedad del grupo socialista. Incluso quienes sostienen al Ejecutivo reclamaron explicaciones sobre lo ocurrido y sobre el papel de Marruecos. Eso debería hacer reflexionar al presidente.

Desde Navarra conocemos bien el valor de las instituciones y sabemos que la confianza de los ciudadanos no se puede exigir: se gana dando la cara cuando las cosas salen mal.

Ceuta no necesitaba un discurso político. Necesitaba un Gobierno que reconociera los errores, explicara lo ocurrido y dijera claramente qué va a hacer para que no vuelva a suceder.

Porque detrás de las cifras hay personas. Familias que viven en Ceuta y que durante aquellos días vieron cómo su ciudad quedaba sometida a una situación excepcional. Ciudadanos españoles que tenían derecho a esperar que su Estado estuviera preparado.

Lo ocurrido no puede cerrarse con un cambio de relato, con explicaciones ambiguas ni mirando hacia otro lado.

Sánchez compareció en el Congreso. Pero Ceuta sigue invadida y esperando las respuestas.

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