El detenido por el crimen de Yesa y la víctima mantenían una relación marcada por conflictos y denuncias cruzadas

La investigación por el homicidio del hombre cuyos restos fueron encontrados en el embalse de Yesa apunta cada vez más al entorno más cercano de la víctima. El compañero de piso del fallecido, detenido esta semana en Pamplona por la Guardia Civil, mantenía con él una relación de convivencia complicada, con enfrentamientos habituales y denuncias cruzadas entre ambos.

Los investigadores sitúan el posible crimen en la vivienda que los dos compartían en la avenida de Zaragoza, en el barrio pamplonés de La Milagrosa. El caso continúa bajo secreto de sumario y trata de esclarecer qué ocurrió durante el fin de semana del 1 y 2 de agosto.

Una convivencia marcada por los enfrentamientos

El detenido y la víctima compartían vivienda desde hacía tiempo, pero la relación entre ambos se habría deteriorado hasta generar continuos problemas de convivencia.

Según la investigación, ambos habían presentado denuncias cruzadas, un elemento que ahora está siendo analizado por los investigadores para reconstruir la relación entre los dos hombres y determinar qué pudo ocurrir antes de la muerte.

La vivienda de la avenida de Zaragoza se ha convertido en uno de los principales puntos de interés para la Guardia Civil, que ya realizó un registro del inmueble durante las primeras fases de la investigación.

La Guardia Civil detuvo al compañero de piso

La Guardia Civil arrestó al compañero de vivienda el 8 de septiembre en el barrio pamplonés de Azpilagaña. Se trata de un hombre de nacionalidad española que desde hacía varios días contaba con asistencia letrada y conocía que se encontraba bajo el foco de los investigadores.

La detención se produjo después de varias semanas de pesquisas en las que los agentes analizaron pruebas científicas, revisaron numerosas cámaras de seguridad y tomaron declaración a personas del entorno de la víctima.

La operación ha contado con la participación de unidades de la Guardia Civil de Navarra y Zaragoza, además de la colaboración de la Policía Foral.

El crimen se habría producido en la primera semana de agosto

Los investigadores sitúan los hechos entre el 31 de julio y el 4 de agosto, fecha en la que fueron localizados los primeros restos humanos en el embalse de Yesa.

Una familia que se encontraba paseando por una zona próxima al pueblo abandonado de Escó, en el término municipal zaragozano de Sigüés, alertó de la presencia de restos humanos alrededor de las siete de la tarde.

El cuerpo había sido desmembrado y sus diferentes partes aparecieron dispersas en la zona. El hallazgo llevó inmediatamente a los investigadores a considerar que se encontraban ante una muerte violenta.

Una investigación que ha seguido el recorrido entre Pamplona y Yesa

Una de las principales líneas de trabajo de la Guardia Civil ha consistido en reconstruir los movimientos realizados desde Pamplona hasta el embalse.

Para ello, los investigadores han revisado numerosas horas de grabaciones de cámaras de seguridad, tanto en la capital navarra como en diferentes localidades situadas a lo largo del trayecto.

También se han realizado registros y búsquedas en distintos puntos que podrían guardar relación con el traslado y la desaparición de evidencias. Entre ellos se encuentran contenedores de basura de Salvatierra de Esca y un vertedero situado en la provincia de Huesca.

La víctima era un vecino de Pamplona de origen francés

El fallecido era un hombre de origen francés, de alrededor de 60 años, que residía en Pamplona y compartía vivienda con el ahora detenido.

Su identidad pudo determinarse pocos días después del hallazgo de los restos, cuando los investigadores relacionaron el crimen con una denuncia por desaparición presentada en Pamplona.

A partir de ese momento, las pesquisas se centraron especialmente en las personas del entorno más próximo de la víctima y en los movimientos realizados durante los días previos a su desaparición.

Un amplio despliegue policial en el embalse

Desde el primer momento, la Guardia Civil desplegó numerosos efectivos en el entorno de Yesa para localizar todos los restos y obtener pruebas que permitieran esclarecer el crimen.

Participaron agentes de Criminalística, Policía Judicial, el Grupo Especial de Actividades Subacuáticas y unidades caninas, que rastrearon tanto el interior del embalse como sus alrededores.

Los restos fueron trasladados al Instituto de Medicina Legal de Aragón, donde se realizaron las correspondientes pruebas forenses para determinar las circunstancias de la muerte.

El caso continúa bajo secreto de sumario

La investigación judicial está dirigida por el Tribunal de Instancia de Ejea, que mantiene las actuaciones bajo secreto de sumario.

La detención del compañero de piso supone un avance importante para los investigadores, pero todavía quedan numerosas cuestiones por esclarecer, entre ellas las circunstancias exactas de la muerte, el traslado del cuerpo hasta Yesa y la posible participación de otras personas.

El detenido permanece a disposición judicial en el marco de una investigación que trata de reconstruir los últimos días de vida de la víctima y determinar qué ocurrió realmente en el piso de Pamplona donde ambos convivían.

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