«Inclusión: maquillaje de la realidad»
Hay veces que pedalear hasta la meta, sabes que cuesta, pero se consigue. Hay otras en las que pedaleas y pedaleas sin ver fruto. Así se resume nuestro día a día: el de una persona con discapacidad y sus familias. Y, en ocasiones, las cosas se complican: cuando tienes un reloj que no corre a tu favor, cuando sabes que la discapacidad va a ir en aumento con el paso del tiempo o, quizás, cuando haya daños irreversibles.
Muchas veces se nos llena la boca hablando de inclusión social, pero no ves más allá de la realidad. Es un término que queda bien de cara a la sociedad. Es más, creo que muchas veces se utiliza para, directamente, no avanzar.
Es un término que suena muy bien para que la sociedad lo escuche, pero que, a nivel de las instituciones, directamente se aparca en un cajón.
¿Creéis que se proporciona inclusión social para nosotros y nuestras familias cada vez que se dan estas situaciones a las que nos enfrentamos en nuestro día a día?
El estar en residencias cada día es más caro, dejándonos solo el 10 % de nuestra pensión para sobrevivir. Lo que implica un esfuerzo por nuestra parte y, muchas veces, por el de nuestras familias para que podamos vestirnos, ir al cine… En fin, lo que viene siendo una mínima dignidad humana.
Sentirte realizado queriendo incluirte en el mundo laboral es una complicación añadida. Muchas veces resulta incompatible con una plaza residencial. Por ello, muchas veces da la sensación de que no podemos sentirnos realizados más allá de los cuidados asistenciales que nos vemos obligados a recibir.
Educación: más allá de la etapa obligatoria, se complica poder estudiar lo que quieres. Aunque aquí es un tramo en el que se ha avanzado bastante, todavía queda mucho por hacer.
Nuestras familias: no pueden cuidar sin renunciar. Porque muchas veces su economía y su forma de vida se ven obligadas a no pensar en ellos y siempre en nosotros, para ser nuestro soporte.
Este solo es un pequeño resumen de nuestra realidad. En sucesivas publicaciones iré contando nuestra realidad. No pretendo mostraros victimismo, sino concienciar para que, poco a poco, el cambio social sea real y lo hagamos entre todos.
Agradezco la oportunidad que se me ha dado a través de este medio para ser lo que siempre he querido ser: la voz de la discapacidad, un colectivo a veces tan poco escuchado.
Hoy por hoy, las instituciones no permiten que la inclusión sea real. Solo la utilizan para convertirla en un maquillaje de la realidad.
Mamen Miñés, persona con disCAPACIDAD y estudiante de Ciencias Políticas
