«Los Fueros, garantía de una Navarra con voz propia»
Navarra tiene una historia, unas instituciones y una personalidad propias. Defenderlas no significa dar la espalda al resto de España ni reclamar privilegios. Significa reconocer que se puede tener una identidad particular y formar parte de un proyecto común.
La LORAFNA, aprobada en 1982, reconoce el autogobierno navarro y establece que Navarra forma parte de la nación española. La Constitución ampara, además, los derechos históricos de los territorios forales. Autogobierno y unidad de España no son incompatibles, Navarra es la prueba de que pueden convivir.
El régimen foral permite a Navarra recaudar sus propios impuestos y gestionar recursos destinados a servicios como la sanidad, la educación o las políticas sociales. A cambio, contribuye a los gastos generales del Estado mediante el Convenio Económico. No es un sistema para desentenderse de España, sino una forma propia de asumir responsabilidades dentro de ella.
Es legítimo debatir sobre su funcionamiento y sobre cómo se calcula esa aportación. Lo que no tiene sentido es considerar injusto todo aquello que funciona de manera diferente. La solidaridad no exige que todas las comunidades tengan las mismas instituciones, sino que contribuyan al proyecto común y cumplan sus obligaciones.
Los Fueros también recuerdan que Navarra tiene personalidad política propia. No necesita renunciar a ella para sentirse española ni integrarse en otro proyecto nacional para reconocer sus vínculos históricos y culturales con la Comunidad Autónoma Vasca.
En Navarra conviven distintas identidades y sensibilidades, todas ellas merecedoras de respeto. Hablar euskera o defender la cultura vasca no convierte a nadie en independentista, del mismo modo que sentirse navarro y español no hace a nadie menos comprometido con su tierra.
La cuestión es que Navarra no debe tratarse como una pieza cuyo destino esté decidido de antemano por un proyecto nacionalista vasco. Sus ciudadanos tienen derecho a decidir su futuro desde sus propias instituciones. El régimen foral ofrece una vía de autogobierno dentro de España y constituye una referencia frente a quienes plantean la integración política de Navarra en un proyecto independentista.
Eso sí, los Fueros no se defienden solo con palabras. Se defienden con instituciones eficaces, buena gestión y servicios públicos que respondan a las necesidades reales de los navarros.
Navarra no tiene que elegir entre sus Fueros y España. Puede proteger su singularidad histórica, gestionar sus competencias y cumplir sus obligaciones con el conjunto del país.
Los Fueros no levantan una frontera entre Navarra y el resto de España, permiten que Navarra conserve su personalidad dentro de ella. En un momento en el que algunos pretenden convertir la identidad en una línea de separación, conviene recordar que querer a Navarra no exige romper con nadie. Exige conocer su historia, cuidar sus instituciones y dejar que sean los navarros quienes decidan su futuro.
