Se refuerza la prevención ante la expansión del nematodo de la madera del pino desde Francia hasta Navarra
Navarra vigila la expansión de un parásito letal para los pinares
Navarra mantiene activo un dispositivo de prevención frente al nematodo de la madera del pino (Bursaphelenchus xylophilus), un organismo microscópico que puede provocar la muerte de los árboles afectados en un periodo de entre 30 y 90 días desde la aparición de los primeros síntomas.
El parásito está oficialmente presente en Francia desde noviembre de 2025, donde ya existen zonas declaradas como afectadas y sometidas a cuarentena. La enfermedad también está extendida en Portugal y cuenta con focos activos en distintas zonas de España.
Más de 126.000 hectáreas de coníferas en Navarra
El riesgo afecta especialmente a Navarra por la superficie de masas forestales de coníferas. La Comunidad Foral cuenta con más de 126.000 hectáreas de pinares de especies como pino silvestre, pino laricio y pino alepo, además de otras 38.300 hectáreas de masas mixtas de coníferas y frondosas.
El nematodo se transmite principalmente a través de escarabajos del género Monochamus. Sin embargo, el movimiento de madera y mercancías transportadas sobre palés constituye una vía de propagación especialmente relevante, ya que el insecto realiza vuelos de corta distancia.
Policía Foral y Guardia Civil controlan el transporte de madera
La prevención se centra en impedir la entrada del parásito mediante madera procedente de zonas afectadas. Policía Foral y el SEPRONA de la Guardia Civil realizan controles sobre los transportes por carretera, mientras que personal técnico forestal, Guarderío de Medio Ambiente vigilan las masas de coníferas, las parcelas de la red Fitosanitaria de Navarra y las industrias forestales.
Las cargas de madera deben disponer del correspondiente pasaporte fitosanitario. Cuando proceden de una zona demarcada, deben acreditar además que han sido sometidas a un tratamiento térmico que garantice su seguridad.
El calor y la sequedad favorecen la propagación
Las condiciones de calor y sequedad pueden favorecer la expansión de la enfermedad. Los primeros indicios pueden incluir una reducción de la resina, amarilleamiento de la copa o cambios de coloración de la madera, aunque estos signos no permiten confirmar por sí solos la presencia del nematodo, que debe ser diagnosticada mediante análisis de laboratorio.
La enfermedad puede provocar importantes daños ambientales y económicos. La aparición de un foco implicaría restricciones sobre el movimiento y comercio de madera y materiales de embalaje, además de medidas de cuarentena.
La prevención también depende de la ciudadanía
Ante la ausencia de un método eficaz para combatir el nematodo una vez instalado en una masa forestal, las autoridades inciden en la prevención y vigilancia.
Entre las recomendaciones se encuentra no trasladar madera de coníferas de una zona a otra y revisar el material utilizado en actividades en el medio natural para evitar transportar accidentalmente ejemplares del insecto vector.
