«San Fermín Chiquito es un espacio para disfrutar, no para homenajear ni reivindicar asesinos etarras»
San Fermín Chiquito es una fiesta. No una pancarta política.
Pamplona tiene derecho a celebrar sus fiestas sin que cada año aparezcan en el programa mensajes sobre presos de ETA.
Y aquí hay algo que no deberíamos pasar por alto: el programa cuenta con el respaldo del Ayuntamiento de Pamplona, gobernado por Joseba Asiron.
Asiron defiende que las fiestas deben ser participativas. Perfecto. Pero participar no significa que el dinero y el respaldo de todos los pamploneses tengan que servir para reivindicaciones que la inmensa mayoría de la ciudadanía no comparte. Y menos cuando hablamos de ETA.
Hay familias en Pamplona que todavía llevan nombres, fotografías y heridas que no se han cerrado. Para ellas, hablar de los presos de ETA como si fueran simplemente personas a las que hay que “traer de vuelta” no es una cuestión cultural. Duele.
Nadie pretende prohibir opiniones. Cada cual puede defender las que quiera, siempre que no se incumpla la ley. Pero el Ayuntamiento representa a todos. También a las víctimas.
También a quienes sufrieron el terrorismo. También a quienes simplemente quieren irse de fiesta sin encontrarse con propaganda política. San Fermín Chiquito no quiere ni necesita esto. Pamplona tampoco.
Una fiesta popular debería servir para unir a los vecinos, no para recordarles aquello que todavía los separa.
Y si el Ayuntamiento quiere que las fiestas sean de todos, lo primero que debería hacer es comportarse como el Ayuntamiento de todos, y no financiar con dinero público semejante aberración.
