«UPN y PP, cuando Navarra y España deben estar por encima de las siglas»
Hay momentos en los que los partidos deben dejar a un lado sus diferencias y pensar en algo más importante que sus propias siglas. El principio de acuerdo entre UPN y PP para concurrir juntos a las elecciones generales del 29 de noviembre abre esa posibilidad, pendiente de ratificación por los órganos de UPN.
Cuando lo que está en juego es el rumbo de España, los intereses particulares no deberían estar por encima de los ciudadanos. El reparto de puestos importa, pero importa mucho más ofrecer una alternativa con principios claros y compromisos concretos.
Pedro Sánchez es el presidente, pero el PSOE también es responsable de las decisiones de su Gobierno. Sus dirigentes las respaldan y sus diputados las sostienen. No se puede responsabilizar únicamente al presidente mientras se pasa por alto al partido que le permite gobernar.
Quienes creemos que España necesita otro rumbo debemos exigir explicaciones sobre los pactos, las concesiones políticas y sus consecuencias. El PSOE no puede desentenderse de aquello que apoya.
El acuerdo también debe garantizar que UPN mantenga su personalidad regionalista y foralista. El régimen foral, el Convenio Económico y la defensa de los intereses de Navarra tienen que ocupar un lugar central. Colaborar con el PP no significa renunciar a la identidad, sino buscar acuerdos sin perder aquello que los define.
La vivienda, la sanidad, la seguridad y las oportunidades para los jóvenes deben estar en el centro de cualquier proyecto político. Los ciudadanos necesitan soluciones, no negociaciones interminables sobre quién ocupa cada puesto.
La unidad exige generosidad y responsabilidad. Si UPN y PP comparten objetivos, deben ser capaces de encontrar un acuerdo que respete a ambos y ofrezca garantías a Navarra.
Porque las siglas están para servir a los ciudadanos, no al revés. Y la política demuestra su verdadera altura cuando pone los intereses de Navarra y España por delante de las conveniencias particulares.
