Belate, el túnel que se le está atragantando al Gobierno de Navarra

Hay algo que empieza a cansar a los navarros: tener que escuchar una y otra vez que un problema es “complejo” cuando, en realidad, lo que se necesita es que alguien dé la cara y explique qué ha pasado.

Eso es lo que ocurre con los túneles de Belate. Una obra necesaria para Navarra, esperada durante años y pensada para mejorar una carretera fundamental, se encuentra ahora atrapada entre sobrecostes, informes jurídicos, reclamaciones y decisiones que nadie parece querer asumir del todo.

Las empresas reclaman unos 8,5 millones de euros y la Asesoría Jurídica del Gobierno de Navarra considera que no procede abonar ese sobrecoste por la vía planteada. El Ejecutivo busca ahora una salida, pero la pregunta más sencilla sigue sin respuesta: ¿cómo hemos llegado hasta aquí?

Porque detrás de los millones hay algo que a veces se olvida en los despachos: personas.

Conductores que utilizan esa carretera. Vecinos del Baztan que necesitan una conexión segura. Empresas que dependen de ella. Y ciudadanos que simplemente quieren que una obra pública se haga bien y termine cuando tiene que terminar.

Lo que no puede ocurrir es que, cuando aparecen los problemas, todo se convierta en una sucesión de expedientes y explicaciones técnicas mientras nadie asume responsabilidades.

Navarra merece algo más. Merece saber qué falló, quién tomó las decisiones y cuánto va a acabar costando realmente todo esto. A la espera de que los tribunales digan si, además, hubo irregularidades por parte de miembros del Partido Socialista de Navarra.

Y, sobre todo, merece que Belate deje de ser noticia por sus problemas y vuelva a serlo porque la obra avanza. Porque gobernar también consiste en eso: cuando algo sale mal, no esconderse detrás de los informes.

Dar la cara, explicar lo ocurrido y solucionarlo. Belate lleva demasiado tiempo esperando las tres cosas.

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